sábado , 22 septiembre 2018
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Marina Albiol: “Juncker se aferra al ideal de una UE que nunca ha existido cerrando fronteras, militarizando Europa, proponiendo una nueva era colonial en África y fomentando el libre comercio”

Políticas migratorias

Juncker ha dicho que Europa no será nunca una fortaleza y que se rige por la solidaridad, pero trae como medida estrella reforzar la Guardia de Fronteras y Costas con 10.000 efectivos propios que tendrán la capacidad de desarrollar labores control policial sin ningún tipo de escrutinio o control democrático.

Sólo ha propuesto vías legales y seguras de acceso a la UE para personas que puedan ser útiles al sistema productivo, las más cualificadas, e insiste en la deportación de todas las demás de forma inmediata. Por tanto, no está proponiendo una política migratoria que garantice los derechos, sino la de sólo acoger a aquellas personas de las que podamos sacar provecho.

La Comisión se ha rendido definitivamente a los halcones de la extrema derecha. Asume, como los Salvini, Le Pen y Orban de turno, que hay una alarma social por la migración y les regala una serie de medidas que refuerzan la línea dura contra las personas migrantes con políticas racistas y xenófobas que incumplen las normas básicas de derechos humanos.

Juncker deja como legado una Europa más cerrada que nunca antes en su historia y que ha tirado por tierra derechos consolidados en materia de protección internacional.

Política de Defensa:

Frente a los órdagos de Trump en la OTAN, Juncker propone reforzar el Ejército europeo multiplicando por 20 el gasto en Defensa. Parece que cree que la única forma en la que la UE puede tener un papel destacado a nivel internacional es construyendo un nuevo ejército y promocionando la industria de la guerra.

Aunque habla cínicamente de hacerlo “sin militarizar Europa”, esto no puede describirse de otra manera. Para ello, pretende incluso romper con la norma de la unanimidad en la Unión para una serie de cuestiones ligadas a la política internacional, incluyendo enviar misiones a terceros países o imponer sanciones sobre estados soberanos.

Plan África:

El programa de inversiones privadas en África sólo puede llamarse neocolonialismo. Enmarcado además en sus políticas contra las personas migrantes, nos preocupa que para el desarrollo de un plan de carácter utilitarista y económico puedan utilizarse fondos inicialmente destinados a las políticas de cooperación. Esta es la vía que usa la Comisión para chantajear a los gobiernos africanos, a los que promete fondos para la cooperación a cambio de la imposición de políticas internas dictadas desde Bruselas en temas como el control fronterizo.

En cualquier caso, no necesitamos un nuevo plan. Las grandes empresas europeas, que serán las principales beneficiadas, ya producen gran parte de sus bienes en África y son directamente responsables de la explotación, el cambio climático y la destrucción del medio, que obligan a huir a miles de personas.

Disfrazan de una relación mutuamente beneficiosa lo que es una política europea cuyos objetivos son expoliar recursos, conseguir mano de obra barata para nuestras empresas y reducir la migración.  

Libre comercio:

Ha criticado las guerras económicas de Trump y propone una UE como líder económico mundial basando su modelo en el libre comercio. La única propuesta real consiste en ahondar en el modelo neoliberal de acuerdos de libre comercio con terceros países. Las únicas favorecidas son las grandes empresas, mientras que se fomenta la destrucción de las economías locales y la producción sostenible y a pequeña escala tanto en Europa como en el exterior.

Nos preocupan particularmente los acuerdos con países empobrecidos con los que no podemos pretender entablar una relación de igualdad cuando sus economías arrastran las consecuencias de unas relaciones de carácter colonial, y sus regulaciones sociolaborales son mínimas o permiten niveles de explotación muy superiores a los que permiten las leyes europeas.

Brexit:

Descarta la permanencia de Reino Unido o cualquiera de sus partes en el mercado único y el objetivo tras el Brexit no pasa por preservar los derechos adquiridos a través de legislación europea. Al contrario, el objetivo es conseguir un acuerdo de libre comercio con Reino Unido, lo cual revela la verdadera naturaleza de una UE al servicio de las élites económicas.

Extrema derecha:

El verdadero legado de la legislatura de Juncker ha sido la vuelta del fascismo a Europa. La extrema derecha hoy gobierna en países como Italia o Austria. Además, la agenda que se ha impuesto, tal y como demuestra su discurso hoy, viene dictada por estos grupos xenófobos.

La Comisión ha decidido competir con la extrema derecha desarrollando una versión aseada de sus políticas, en lugar de combatirla en el campo de lo político.

También es preocupante la tibieza de Juncker a la hora de calificar a la extrema derecha. Nacionalistas y populistas no son sinónimos de extrema derecha o fascistas. Hasta que las autoridades europeas no asuman el problema que supone la vuelta del fascismo, no harán sino contribuir a su crecimiento.

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